RETINOPATÍA DIABÉTICA
 
 

RETINOPATÍA DIABÉTICA

Descripción

Retinopatía diabética es la primordial cause de nuevos casos de ceguera legal en adultos americanos. La pérdida de visión es 25 veces más común en personas con diabetes que en los que no padecen la enfermedad. Cuanto más tiempo tenga diabetes una persona, mayor es el riesgo de desarrollar retinopatía diabética y pérdida de visión. Retinopatía significa literalmente “enfermedad de la retina”. Retinopatía diabética es el daño a la retina causado por la diabetes, particularmente por niveles anormalmente altos de azúcar en la sangre. Naturalmente, el nivel de azúcar que circula en la sangre debe tener un promedio de 100 mg/dl (80 a 100 en ayuno y 120 dos horas después de las comidas). Altas concentraciones de azúcar por mucho tiempo dan como resultado el daño a los capilares (pequeños vasos sanguíneos del tamaño de un folículo). Como la retina requiere altos niveles de oxígeno para su funcionamiento normal, los capilares son abundantes en las capas superficiales de la retina. Daño temprano produce dilataciones de los capilares de la retina, que se conocen como microaneurismas. Inicialmente, los microaneurismas permiten la filtración del suero de la sangre o plasma (la porción líquida de la sangre) hacia adentro de las capas de la retina; esto resulta en hinchazón o edema de la retina, así como la formación de depósitos de tipo colesterol conocidos como materia exudada entre las capas superficiales de la retina. Cuando esto ocurre en la mácula (la porción central de la retina), se llama edema macular. Edema macular es la causa más común de pérdida de visión central en retinopatía diabética. Hay también otros factores que pueden empeorar la edema macular. Investigaciones recientes muestran que pacientes con niveles altos de lípidos de baja intensidad (LDL) o “colesterol malo”, tienen dos veces más riesgo de desarrollar pérdida visual de la edema macular. Microaneurismas en tiempo pueden reventarse, causando hemorragias localizadas de la retina. La presencia de micro aneurismas, hemorragias de la retina, filtración de la retina y exudados se denominan retinopatía diabética no proliferativa (NPDR). Microaneurismas de la retina pueden por último cerrarse, lo que resulta en una disrupción del flujo de la sangre de la retina y flujo pobre de oxígeno de la retina, conocido como isquemia. Generalmente, isquemia de la retina resulta en la formación de nuevos vasos sanguíneos anormales, conocidos como neovascularización. Ante la presencia de neovascularización de la retina, la enfermedad se llama Retinopatía Diabética Proliferativa (PDR). Pacientes con PDR pueden experimentar la pérdida de visión como resultado de la isquemia implícita o pueden desarrollar sangramiento dentro de la cavidad del ojo, conocido como hemorragia vítrea. La neovascularización también puede formar cicatrices en la superficie de la retina, las que pueden resultar en una forma de desprendimiento de retina, conocida como desprendimiento de retina por tracción (TRD). Si la neovascularización no es tratada, ésta también puede crecer dentro del iris (parte del ojo con color) (Neovascularización del Iris), causando una forma severa de glaucoma conocida como Glaucoma Neovascular. Muchos ojos al llegar a este nivel no tendrán un resultado visual bueno, aunque un tratamiento inmediato con una inyección de Avastin puede salvar el ojo.

Síntomas

La única forma certera de conocer si padece de retinopatía es hacerse exámenes regulares con el ojo dilatado. Un diagnóstico oportuno de retinopatía es la mejor manera de asegurar un tratamiento efectivo para disminuir la posibilidad de pérdida de visión. Otros exámenes auxiliares, tales como angiografía fluorescente, que es un examen diagnóstico usando tiente para estudiar los vasos de la retina, o exploración con láser de la retina, puede ser de gran ayuda para evaluar varios aspectos de esta enfermedad. Exámenes periódicos de seguimiento también son necesarios para rastrear el progreso de la enfermedad, así como la efectividad del tratamiento. Auto monitoreo del paciente basado en su visión no es una manera efectiva para evaluar los cambios, porque el progreso de la retinopatía no siempre resulta en la pérdida de visión. Sin embargo, si se nota cualquier empeoramiento de la visión, se debe reportar a su oftalmólogo inmediatamente. El manejo primario de la retinopatía diabética (tanto como una estrategia preventiva como para reducir posibles daños) consiste en mantener un control óptimo del azúcar en la sangre. Como tanto la presión sanguínea como el colesterol juegan papeles importantes en el curso de esta enfermedad, deberá hacerse un esfuerzo especial para mantener el mejor control de estas condiciones. Tanto el edema como la neovascularización deberán ser tratados, usualmente con láser. Láser es una terapia extremadamente efectiva para la retinopatía diabética. Detección temprana y tratamiento asegura mejor prognosis a largo tiempo. Pero, aún cuando el diagnóstico se haga en estadías más avanzadas, el tratamiento efectivo todavía será posible. Ante la presencia de hemorragia vítrea, desprendimiento de retina de tracción y glaucoma neovascular, muchos pacientes tienen que someterse a una cirugía en el salón de operaciones llamada vitrectomía y posiblemente cirugía de glaucoma. Aunque el láser ha sido utilizado exitosamente por muchos años, tratamientos más recientes utilizados para combatir la retinopatía diabética incluyen inyecciones vítreas de diversos agentes farmacéuticos, así como medicinas orales bajo investigación. Pérdida visual y ceguera en diabéticos es un evento desafortunado; sin embargo, en la mayoría de los casos se pueden prevenir con un mejor manejo de la enfermedad, debidos exámenes de ojos y tratamiento a tiempo.